UNA CALLE PARA HIDALGO EN GUADIX


 UNA CALLE PARA AMBROSIO HIDALGO SÁNCHEZ, EL PINTOR DE CASCAMORRAS.

Antonio Reyes Martínez

Ambrosio Hidalgo Sánchez nació en Guadix en el año 1917 . Las primeras clases que recibe sobre pintura transcurren en la Escuela de Artes y Oficios de Granada de la mano del ilustre pintor academicista Gabriel Morcillo Raya.
De vuelta a Guadix monta un modesto estudio de pintura en el barrio de las cuevas donde reúne todo lo necesario para desarrollar su oficio. En este estudio, adornado con sus propios bocetos y dibujos, ira madurando como pintor, pues solo cuenta con diez y seis años.
Durante el servicio militar, que realizó en Granada, continuó con su afición a la pintura, cuenta como anécdota que le encargaron una Sagrada Cena, que la pintaba durante las noches, aunque paradójicamente no tenía casi nunca nada para cenar en aquellos años de la dura postguerra.
Su primera muestra titulada: “Exposición Hidalgo Sánchez” la realizó en 1947 en el Liceo de Granada. Ese mismo año expondría en el Salón de Actos de la Hermandad de Labradores de Guadix.
Al año siguiente expone en la Sala de Arte de la Asociación de la Prensa de Granada y en la Galería de Arte de Sevilla, junto al pintor Francisco Úbeda Marín. De esta exposición se hacía eco el periódico ABC. Debieron ser sus comienzos porque el rotativo lo calificaba de un pintor desconocido para el público sevillano. Presentó veinte oleos integrados por figuras, paisajes, bodegones y floreros.
El crítico de arte de periódico achacó a Hidalgo algunos defectos de juventud al utilizar pequeños formatos que podían llegar a agobiar al que contemplara sus bodegones y por la falta de control en la técnica al representar la profundidad, en cambio resalta el buen acierto representando los objetos y los frutos. Concluye resaltando la calidad de los paisajes cueveros de Guadix.

También participó en la “IX Exposición Nacional de Arte de Educación y Descanso”, Circulo de Bellas Artes de Madrid. En una exposición en Granada logró vender todos los cuadros presentados.
El mes de marzo de 1957 el Semanario Acci en su sección “Siluetas en relieve” publicaba una entrevista realizada al pintor, que en ese momento contaba con la edad de 39 años, se declaraba sillero de profesión, seguidor de Gabriel Morcillo y pintor con predilección por los bodegones y los retratos. Confesaba que sus pintores favoritos eran Velázquez y Goya, detestando la pintura abstracta.
En 1960 volvía a exponer en Guadix durante la feria, tal y como recoge la revista local Alhorí:
“Don Ambrosio Hidalgo, en su exposición de pintura, ha mezclado el colorido de sus lienzos, su viva imaginación, presentando una variadísima colección de retratos y flores que le hacen merecedor al título de uno de los mejores pintores del Guadix actual. Lamentamos que solo él entre la cantera accitana haya realizado esta exposición, porque deseamos ver constantemente el ingenio pictórico de nuestros artistas en un ansia de rivalidad y superación en tan difícil arte.”
El 27 de abril de 1964 es nombrado profesor interino de “modelado y vaciado” de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Huéscar con un sueldo anual de 21.480 pesetas. A comienzos de la década de 1970 abandona el puesto de profesor y se traslada a vivir a Barcelona, allí compaginará la pintura con su actividad laboral. Falleció en Barcelona en el año 2002.
El cuadro que más destacó de su exposición de Sevilla de 1948 fue el del retrato del Cascamorras, actualmente de propiedad municipal, un oleo sobre lienzo descrito de la siguiente manera por el crítico de arte de ABC Manuel Olmedo: “Personaje portador de una bandera ataviado con llamativo ropaje. La cabeza de esta figura es expresiva, tiene vigor y está bien construida. Bien es verdad que el fondo es una nota de ingenuidad y que el pintor no ha estudiado las telas. He aquí un asunto del que podía haberse sacado mucho partido. Hidalgo puso todo su afán en un fragmento”

El fondo del cuadro lo ocupa una gran ventana por la que se puede contemplar en primer plano la torre de la colegiata bastetana y más a lo lejos la torre de la catedral accitana y la alcazaba que son los enclaves arquitectónicos más representativos de las dos ciudades granadinas que comparten la fiesta y la tradición del Cascamorras.
El traje de llamativos colores, rojo, amarillo y verde, se enriquece con elementos decorativos como el sol, la luna, las estrellas, etc. El elemento religioso viene representado por el icono sacro de la Virgen de la Piedad, pintada sobre la bandera de cuyo mástil prenden los lazos que hermandades, agrupaciones y particulares ofrecen a la Virgen.
Frente a lo religioso el contrapunto festivo lo marca el tambor, situado en el extremo inferior derecho del cuadro. Aunque es quizás en el rostro donde el pintor pone el mayor de sus empeños, retratando fielmente a Antonio González Heras, apodado “El Tonito”, que posó para la ocasión evocando a un cascamorras de profunda y expresiva mirada.
Artículo publicado en Ideal: 30-9-2017

Comentarios

Entradas populares de este blog

A MI PADRE.

ESCUELA DE ARTES DE GRANADA